En una obra de construcción, lo que vemos suele ser lo más fácil de controlar: maquinaria pesada, materiales, planos, avances de la estructura. Pero hay riesgos que no aparecen en la lista de materiales y que, si no se gestionan a tiempo, pueden paralizar todo el proyecto.
La mayoría de los constructores en Colombia ha vivido algún retraso inesperado: desde un accidente menor que detiene el trabajo por días, hasta un incumplimiento de proveedor que obliga a replantear la planeación. Estos “riesgos invisibles” son silenciosos, pero tienen la capacidad de frenar incluso las obras más sólidas.
Veamos los principales:
1. Accidentes laborales
Un trabajador lesionado no solo afecta a la persona y a su familia, también puede detener actividades completas, generar investigaciones legales y aumentar los costos del proyecto. En un sector tan expuesto como el de la construcción, los accidentes son un riesgo permanente.
2. Incumplimiento de contratistas
Subcontratar es parte del día a día en una obra, pero también significa confiar en terceros. Un contratista que no cumple plazos, que falla en la calidad o que enfrenta problemas financieros puede retrasar semanas o incluso meses la entrega.
3. Daños a terceros
No todas las afectaciones ocurren dentro del terreno de la obra. Un muro que se desploma sobre una propiedad vecina, polvo que genera problemas de salud en la comunidad o un accidente con transeúntes pueden escalar a demandas legales y a pérdidas económicas importantes.
4. Trámites y permisos detenidos
En Colombia, los procesos normativos pueden ser tan complejos como la propia construcción. Un error en la documentación, un permiso ambiental en revisión o una licencia que se demora más de lo previsto puede detener los avances sin que haya maquinaria dañada ni personal ausente.
5. Eventos imprevistos de la naturaleza
La lluvia intensa, los deslizamientos de tierra o los sismos menores son parte de nuestra geografía. Estos fenómenos no avisan y pueden dañar equipos, afectar cronogramas y generar sobrecostos.
Construir no es solo levantar paredes; es administrar riesgos en cada etapa. Los más peligrosos son precisamente los que no se ven hasta que ya es demasiado tarde.
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Porque lo que de verdad construimos contigo no son solo proyectos: es la tranquilidad de avanzar con seguridad hacia la meta.